Los problemas derivados de la pandemia, en cuanto al colapso de la sanidad pública española, han terminado por enseñar las costuras de un sistema en el que no se ha puesto ningún remedio. En medio de este caos, el absentismo laboral provocado por incapacidad temporal por contingencias comunes (ITCC) se cobró una equivalencia en la que 1,4 millones de españoles no acudieron a trabajar ningún día durante 2023, lo que supone un 7,4% del total de la fuerza laboral de España. El absentismo es una lacra que ha crecido un 66% en los últimos cinco años y que, según el último informe de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), se espera que en 2023 aumenté otro 15%, suponiendo un coste aproximado de 25.000 millones de euros.
Fuentes del sector consultadas por este medio apuntan que su papel podría ayudar a descargar la saturación que experimentan los hospitales públicos y dar de alta a aquellas bajas por enfermedades comunes o de traumatólogía, entre otras, ya recuperadas con el fin de evitar que se dilaten en el tiempo.

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