En España no son únicamente los autónomos los que no cotizan en función de sus ingresos reales, aunque así lo pareciera puesto que se habla casi exclusivamente de ellos. Y más ahora en plena recta final de la negociación del nuevo modelo. En realidad, puede decirse que prácticamente uno de cada cuatro trabajadores no paga a la Seguridad Social en base a sus rentas laborales: son cerca de cinco millones de los más de 20,2 millones de afiliados que están dados de alta actualmente en el sistema, puesto que hay que sumar también a los que tienen unos salarios superiores a los 50.000 euros y a las empleadas del hogar.
El colectivo más numeroso lo forman, efectivamente, los autónomos: más de 3,3 millones, que eligen libremente su base de cotización. Y una inmensa mayoría, el 85%, se decanta por pagar la cuota mínima: 294 euros al mes si son personas físicas, 377 euros si son societarios. Hasta ahora, porque a partir del próximo año debería comenzar a aplicarse ya el nuevo modelo que negocia el ministro José Luis Escrivá con el colectivo para que sus cotizaciones se hagan en función a sus rendimientos netos y, aunque el diseño debería cerrarse este mes de junio, por el momento el acuerdo parece lejano. Pero hay otro colectivo formado por los trabajadores que más ganan y que cotizan por las bases máximas, que se sitúa en los 4.139,4 euros, un límite que Podemos quiere eliminar y que esta pasada semana el PSOE votó en el Congreso a favor por error.
Se trata de aquellos que tienen unos ingresos superiores a los 49.672 euros al año, que es la remuneración máxima por la que se debe pagar en 2022 a la Seguridad Social; es decir, en la actualidad, cualquiera que gane más de dicha cantidad no cotiza por ello.